Dos adultos deciden divertirse con un juego de roles en el que uno interpreta a la doctora y el otro a su paciente. La situación comienza como una consulta improvisada, con preguntas, indicaciones y una buena dosis de humor.
A medida que avanza el juego, ambos se meten cada vez más en sus personajes, creando una escena espontánea, divertida y llena de complicidad. La interpretación permite improvisar diferentes situaciones mientras mantienen un lugar romántico y juguetón.