Este trabajo de empleada me está matando, no soporto el estrés, la carga, y sobretodo el joven de la casa que se me insinúa a cada rato, no lo soporto realmente.
Pero todo esto acabó un día, porque finalmente el joven se fue con todo, se me acercó, y pese a que lo rechaza, se me apegaba más. Con su cuerpo me rozaba pero yo lo trataba de repeler. Pero no aguanté más y cedí, y bueno, no me arrepiento, total, el joven de la casa es guapo y pingón. Espero no se lo cuente al patrón nomás.