Me mirabas con deseo mientras yo me dejaba llevar, tocándome lentamente, disfrutando cada sensación sin prisas. Saber que estabas ahí, observándome, despertó algo intenso en mí.
Me encantó sentir tu picardía, esa energía ardiente que no necesitas decir en palabras. Jugar contigo fue irresistible… mirarte mientras te excitabas conmigo, mientras compartíamos miradas cargadas de placer y gemidos que llenaban la habitación.
Fue un momento íntimo, profundo, delicioso. De esos que se quedan grabados en la piel y en la mente. Y créeme… la próxima historia será aún más intensa. No querrás perdértela. Ven y revive conmigo ese instante tan rico que apenas comienza